Los primeros pasos
El hockey sobre hielo llegó a España de la mano de viajeros europeos que conocían el deporte en los países alpinos y escandinavos. Las primeras prácticas documentadas tuvieron lugar en pistas improvisadas durante los inviernos más fríos, aprovechando estanques y lagos congelados en zonas de montaña del norte peninsular.
El primer partido oficial del que existe registro data de 1923, disputado en una instalación cubierta que también servía para espectáculos de patinaje artístico. Los participantes eran en su mayoría extranjeros residentes en España o españoles que habían conocido el deporte durante estancias en el extranjero.
La falta de infraestructura específica y el clima templado de la mayor parte del territorio español limitaron enormemente el crecimiento del deporte durante este período. Solo las zonas de montaña con temperaturas invernales adecuadas podían albergar prácticas al aire libre de forma relativamente regular.
